jueves, 20 de diciembre de 2012

EL VATICANO IMPULSA EL REAVIVAMIENTO EN LA IGLESIA ADVENTISTA

Roma necesitaba destruir el mensaje del tercer ángel en la mente de los adventistas, y para eso, dio comienzo hace ya tiempo a una obra paciente e insidiosa para cambiar la mentalidad de la hermandad, buscando que deje de ser un pueblo lector y escudriñador de la verdad revelada, para en cambio transformarlo en un pueblo que se emocione y se guíe por sentimentalismos, y así deje de lado la actitud razonadora y estudiosa de la verdad. 

Se ha dejado de lado el sistema antiguo del evangelismo en los ciclos de conferencias, en los cuales grandes evangelistas del pasado como el Pr. Cleveland, el pastor Daniel Belvedere, o Rubén Arn, decían la pura verdad a la gente mediante métodos claros, didácticos y bien comprensibles. Todo eso ya no existe hoy, y ha sido reemplazado por los famosos “Reavivamientos”, donde todo es sentimentalismo y emoción, y donde se toman decisiones tan frágiles como telas de araña. Nada de profecías apocalípticas, nada de desenmascarar a Babilonia como antes se hacía, nada del mensaje del tercer ángel. El Espíritu de Profecía ya predijo este falso sistema de evangelismo en el capítulo del “Conflicto de los Siglos” titulado en inglés “Modern Revivals” (reavivamientos modernos). El título del capítulo en castellano ha sido cambiado por el de “La verdadera conversión es esencial”, pero sus palabras son elocuentes. Allí nos dice la sierva del Señor:

“Pero muchos de los reavivamientos de los tiempos modernos han presentado un notable contraste con aquellas manifestaciones de la gracia divina, que en épocas anteriores acompañaban los trabajos de los siervos de Dios. Es verdad que despiertan gran interés; que muchos se dan por convertidos y aumenta en gran manera el número de los miembros de las iglesias; no obstante los resultados no son tales que nos autoricen para creer que haya habido un aumento correspondiente de verdadera vida espiritual. La llama que alumbra un momento se apaga pronto y deja la obscuridad más densa que antes.

Los avivamientos populares son provocados demasiado a menudo por llamamientos a la imaginación, que excitan las emociones y satisfacen la inclinación por lo nuevo y extraordinario. Los conversos ganados de este modo manifiestan poco deseo de escuchar la verdad bíblica, y poco interés en el testimonio de los profetas y apóstoles. El servicio religioso que no revista un carácter un tanto sensacional no tiene atractivo para ellos. Un mensaje que apela a la fría razón no despierta eco alguno en ellos. No tienen en cuenta las claras amonestaciones de la Palabra de Dios que se refieren directamente a sus intereses eternos.

“Para toda alma verdaderamente convertida la relación con Dios y con las cosas eternas será el gran tema de la vida. ¿Pero dónde se nota, en las iglesias populares de nuestros días, el espíritu de consagración a Dios? Los conversos no renuncian a su orgullo ni al amor del mundo. No están más dispuestos a negarse a sí mismos, a llevar la cruz y a seguir al manso y humilde Jesús, que antes de su conversión. La religión se ha vuelto objeto de burla de los infieles y escépticos, debido a que tantos de los que la profesan ignoran sus principios. El poder de la piedad ha desaparecido casi enteramente de muchas de las iglesias. Las comidas campestres, las representaciones teatrales en las iglesias, los bazares, las casas elegantes y la ostentación personal han alejado de Dios los pensamientos de la gente. Tierras y bienes y ocupaciones mundanas llenan el espíritu, mientras que las cosas de interés eterno se consideran apenas dignas de atención.” (Conflicto de los Siglos, Capítulo 28 La Verdadera conversión es esencial, pág. 516, 517).

“Dios preferiría que hubiese seis personas cabalmente convertidas a la verdad antes que sesenta que lo profesasen y no fuesen verdaderamente convertidas.” (Obreros Evangélicos, pág. 383).

Evangelistas como Alejandro Bullón son ejemplos típicos de este sistema de falso evangelismo. Además, se enseña a todos los pastores de que éste es el sistema que debe aplicarse, y las administraciones los obligan a aplicar este método antibíblico, con la excusa de que así se ganarán muchas almas y se alcanzarán los tan ansiados blancos de bautismos, que todo pastor adventista sabe que debe tomar en serio, de lo contrario su trabajo corre peligro. Así se crea una hermandad cada vez más débil e ignorante de las profecías, porque los pastores van detrás del blanco, bautizando y bautizando sin ton ni son, creando una realidad eclesiástica que prepara el camino para el cumplimiento de Oseas 4: 6 “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento”.  

Ciertamente el pueblo adventista está siendo destruido por su falta creciente de conocimiento. ¿Quién está detrás de todo esto, sino los jesuitas de Roma infiltrados dentro de la Iglesia Adventista, moviendo los hilos de un plan hábilmente trazado?

Ahora bien, debemos reconocer que las cosas están cambiando, ya que debido a los insistentes reclamos de algunos hermanos, y a la voz de amonestación que fuertemente levantan los movimientos de laicos independientes, la IASD está dejando de lado los grandes bautismos en los Reavivamientos, y es aquí donde notamos la astucia de Roma, que sabe cambiar su estrategia de acuerdo a las circunstancias, así como el camaleón cambia su color. 

Cada vez son más los hermanos que muestran disconformidad con el sistema de los Reavivamientos, por lo cual los dirigentes se están viendo obligados a proponer distintos planes de trabajo a los pastores, para que las denuncias de los movimientos independientes no puedan tener ya el mismo efecto. Es grande la capacidad de Roma para despertar a tiempo y cambiar de estrategia, para no ser reconocida y mantener su engaño, con diferentes disfraces.

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